En uno de los partidos más interesantes y animados de lo que llevamos de Mundial de Sudáfrica, Inglaterra no pudo pasar del empate con Estados Unidos. Se enfrentaban los “gallos” del Grupo C y el partido estuvo a la altura de las expectativas. Había muchas ganas de ver a la Inglaterra de Capello, uno de los aspirantes al título, que salió muy bien plantada ante un equipo, el norteamericano, con una apuesta ofensiva valiente. Se enfrentaban dos propuestas de juego similares, con el gusto por la velocidad y la búsqueda de la portería contraria continua.
En los primeros minutos no hubo un dominador claro, quizás Lampard y Gerrard jugaban muy atrás como doble pivote en el medio del campo, y el balón se pasó más tiempo por los aires que en el césped. Tras el gol de Gerrad en el minuto 5, magnífico desmarque del medio del Liverpool y genial pared con Heskey, con una fina definición ante el portero Howards, el partido se decantó del lado de Estados Unidos, con mayorcirculación de balón por las alas, donde Donovan y Dempsey se reivindicaron como futbolistas de primera línea pero sin ocasiones ni balones claros hacia Altidore.
Además, los ingleses tenían el partido donde le gusta a su entrenador. Parecía muy bien amarrado atrás, y podían salir a la contra perfectamente. Lennon tuvo un par de internadas por banda izquierda, pero no tuvo las ideas claras para poner el segundo gol en el marcador. Rooney apenas apareció. Y en el minuto 40, la desgracia inglesa, el fallo garrafal del portero Green que se comió un disparo bastante blandito de Dempsey desde fuera del área: !gol¡, y que mostraba de manera estruendosa el talón de Aquiles de la selección inglesa: su portería. Mucho se había hablado del problema inglés bajo palos y a las primeras de cambio, se vio claramente. Fue un fallo que trajo consecuencias para la segunda parte y quizás para el resto del campeonato, seguro que les traerá ansiedad y le quita el sueño al mariscal Capello.
Al descanso se llegó con el empate a 1, y ya no se movería el marcador, aunque en la segunda parte pudimos disfrutar de un partido vibrante, lleno de velocidad, esfuerzo, fútbol directo y ocasiones. Magnífico. Rooney se echó el equipo a las espaldas, cuando más lo necesitaba su equipo. Pero los “yankees” no le quitaron la cara al alubión inglés, pudieron marcar en una contra clarísima de Altidore, que Green y el poste repelieron.
Al final el ímpetu de Rooney no bastó y las tablas en el marcador dejan dudas sobre las opciones de Inglaterra en este mundial de Sudáfrica. Por contra, la selección de Estados Unidos, sigue a lo suyo, sin miedo de nadie y capaz de cualquier cosa, como ya demostró en la Copa Confederaciones de 2009.
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